El profesor Luis Guillermo Vargas intenta reconciliar la imagen de su infancia con la trágica noticia del fallecimiento de Lupita, la amable mujer que atendía a los hijos de los maestros del antiguo CENDI. La mujer perdió la vida cuando el agua pluvial invadió su vivienda este 3 de septiembre de 2026.
Recuerdos de infancia y un espacio de encuentro
Hace más de tres décadas, la vivienda de Lupita representaba un punto de reunión vital para alumnos y vecinos de la zona:
- El punto de encuentro: Vendía golosinas y refrescos a niños y adultos cerca del actual Centro de Actualización del Magisterio (CAM).
- Vulnerabilidad del terreno: La finca siempre mostró una ubicación a desnivel, lo que representaba un riesgo latente ante lluvias intensas.
- El contraste del tiempo: De estar rodeada del afecto de familias enteras, sus últimos años transcurrieron en creciente aislamiento.
Reflexión sobre el olvido y los riesgos urbanos
El docente lamenta el trágico desenlace de una persona que formó parte de la memoria comunitaria:
Un mensaje de despedida:
«Lamento que la señora Lupita haya perdido la vida de forma trágica y en total abandono. No me explico por qué la abandonaron a su suerte», expresó Vargas, recordando la importancia de mantener la solidaridad comunitaria con los adultos mayores.



